Viewing Room Main Site
Un cuerpo es una casa, un organismo, un templo, un contenedor, un mundo - Exposiciones - GALERÍA RGR

Imaginar que el cuerpo que somos es una casa nos sitúa como un organismo vivo; sin embargo, habitamos nuestros cuerpos al mismo tiempo que otrxs seres nos habitan. En ese sentido, coexistimos en un mundo con otros mundos. El cuerpo no se separa de otros organismos, sino que es un contenedor donde se depositan afectos atmosféricos, vegetales y animales. Es el primer universo que habitamos: el refugio entre el júbilo y la pérdida, espacio de memorias que palpitan. 

Esta exposición se propone como un ensayo del cuerpo que, en su ser casa, organismo, templo, contenedor, mundo, resguarda un tiempo primigenio que irrumpe en el presente. Se teje a través de una red de improbabilidades; un tiempo profundo, casi imperceptible, que deja huella en una arqueología íntima que nos sostiene. Aquí, las obras seleccionadas abordan esos cruces del ser-cuerpo, en sí mismo y en relación con otrxs, entregándose a formar, a rituales y repeticiones que se conjugan para fugarse más allá de sus propios confines.

En este sentido, las conexiones con otrxs seres configuran una trama de gestos y afectos compartidos. Los ritos reiterativos recuerdan que aquello que hacemos con el cuerpo, una y otra vez, refuerza esa red mediante modos de estar juntxs, y de sostener un mundo de multiplicidades. Es el lugar donde lo humano se reconoce en contacto con lo que lo excede. Y en ese reconocimiento volvemos a lo común; pues somos organismos que habitan, que recuerdan y que comparten un origen con todo lo vivo. 

Por ello, recuperar el sentido del cuerpo como organismo requiere prestar atención a su ciclo de vida y muerte: un sistema de células, bacterias y materia en tránsito perpetuo que hospeda y rechaza, alimenta y expulsa, se ofrenda y se retira. En los actos que repetimos, sedimentamos formas de habitar.

 

Fernanda Ramos Mena